La saga de Ojos de Jade la componen tres libros con sonoros títulos, Syntyma, Naamari y Kylma. Estos nombres no aparecen en ninguna de las novelas. El autor juega con su gusto por los nombres y las palabras. Una pista: Syntyma significa Comienzo. Se deben leer entendiendo cada libro como una continuación del anterior. En el momento de escribir esta reseña sólo están disponibles en edición digital, con muy buena presentación y cuidadas portadas.

El universo de Ojos de Jade será familiar para los que gustan del género de la Fantasía Épica. Bien ambientado y construido, nos recuerda el mundo de Reinos Olvidados, con la aportación personal del autor y frecuentes guiños a diferentes obras de dicho género. Los Hombres conviven con razas más antigüas y no siempre en armonía. La magia está presente de forma natural. Es un mundo de Dioses y Demonios. La lealtad y la traición van siempre de la mano. Las ciudades y los bosques esconden la amistad y el terror.

La protagonista de los libros es una joven semielfa, que da título a la saga. Comparte con su padre, un comerciante acomodado, una confortable vida. Su carácter soñador, un tanto ingenuo y rebelde, hace que inicie una fuga insensata que pronto se convertirá en algo más. Pronto descubre la dureza del mundo; la traición y la mentira. Pero también conocerá la amistad y el amor. Diferentes personajes le mostrarán que ella no era quien pensaba. Se encontrará con su terrible herencia. Una historia de demonios y ciudades olvidadas. De traición y amor. Y su mundo cambia. Su huida sin sentido se convierte en un Viaje con una Misión.

Los tres libros son la historia de ese Viaje. Una historia contada con fluidez. Con cuidada elección de las palabras y con un gran dominio del tiempo y el espacio. Con sutileza, el autor nos cuenta la historia; dividida en ocasiones en varios hilos hábilmente tejidos. Introduce nuevos personajes y la trama se divide. Cambios de escenarios y retrocesos en el tiempo completan poco a poco la historia. Va dejando pistas, objetos o personajes que con el avance de la lectura se explican o justifican. La acción fluye. Te lleva de forma natural y te sientes parte de ella. Nos sumerge y nos invaden deseos de saber más; continuar el viaje.

Pero a mitad de camino este viaje se interrumpe. En el segundo libro la Misión queda olvidada, aparcada. Ahora la búsqueda de justicia y la venganza ocupan su lugar. La acción es más lineal y se centra en la protagonista. Se ha producido un cambio en ella y nos la muestran en su lado más oscuro, salvaje. Más tarde, cuando sigue el camino y se adentra en el bosque, recupera el equilibrio y encuentra la paz. Todo ello descrito con fino humor y sensibilidad. Para mí lo mejor de la obra. Un buen final, con la acción abierta y el reencuentro con los otros protagonistas nos llevan al tercer libro. Lo abre un prólogo inquietante, donde no aclara quien habla. Vuelve la misión, con nuevos compañeros y con nuestra protagonista ya preparada para asumir su parte en ella.

El final no dejará a nadie indiferente. El desenlace es muy rápido y garantizo que sorprendente. Cierra la trama principal, pero deja el autor varios hilos sueltos e historias inconclusas. Esperamos que un nuevo libro llene este vacío y nos haga volver a vivir momentos inolvidables.

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Javier Landa Reig