Magia

La magia se ha convertido en una seña de identidad en los diversos mundos que pueblan la Fantasía Épica. También podemos hallarla en Aekhan.

Sin embargo, en ocasiones nos asombra la abundancia de objetos mágicos y practicantes del Arte Arcano que hallamos entre las páginas de estos libros. Ya que el Tejido (como llaman, por ejemplo, a la esencia de la magia en los Reinos Olvidados) es tan fértil y accesible para el hombre de a pie, sólo faltaría que unos emprendedores hechiceros dedicaran sus habilidades a la producción en serie de útiles mágicamente mejorados, y así se convirtieran en los mercaderes más prósperos y apreciados de cualquier tierra.

Las gentes de Aekhan saben que existe, pero más por cuentos e historias que por experiencia propia. La raza humana es demasiado joven, y es ahora cuando comienza a tantear con interesada curiosidad el Arte, privados como están del inestimable apoyo de los dioses. Los raigans la desdeñan. Los thogûns, eminentemente prácticos, la emplearon sin ambición (y con cuidado) en contadas ocasiones. Sólo los elfos y los demonios se han mostrado como diestros practicantes de las artes mágicas.

Es posible que si profanas un antiguo túmulo elfo puedas encontrar algún amuleto de poder, pero difícilmente podrás acudir a la tienda de la esquina (sea una sastrería o una armería) y te harás con un objeto mágico. No porque no existan, (ojo, sí existen este tipo de tiendas, por llamarlas de alguna forma, parcamente distribuidas por los diferentes reinos de los humanos), sino por el altísimo precio de estos artículos.

Es decir, todos sabemos que en nuestro mundo hay una serie de aparatos (gigantescas televisiones de plasma última generación, equipos de música propios de un estudio de grabación, coches deportivos de muchísimos miles de euros) de marcas exclusivas, disponibles en catálogos privados. Los vemos en los medios de comunicación e incluso hay quienes sueñan con poseerlos, mientras otros simplemente los ignoramos al estar tan lejos de nuestras posibilidades. Pero sabemos que existen. Otro asunto muy distinto es ya hacerte, al menos, con uno de ellos.

Lo mismo ocurre en el mundo de Ojos de Jade, donde los objetos mágicos podrían equipararse a nuestros artículos de lujo. Hay quienes los heredan como reverenciado legado familiar, clérigos y monasterios que los guardan como reliquias sagradas y poderosos y ricos mercaderes que los adquieren con el propósito de engrandecer su peculiar excentricidad.

El estudio de la magia también está bastante restringido. Escuelas del Arte, propiamente dichas, sólo hay una, en la norteña Alantea. No obstante, se conoce la existencia de otros enclaves, localizados en distintos y variopintos lugares como palacios, monasterios e criptas que esconden oscuros intereses.

Sobra decir que esto es respecto a las tierras humanas, pues los elfos sí que disponen de numerosas academias y templos, tan natural es la magia a sus vidas.

A los demonios no les es necesario el estudio de la magia para practicarla.

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