Liryans

A los elfos liryans también se los conoce como Elfos Rojos (Cah) o del Oeste.

Silenciosos, taciturnos, hoscos y retraídos por naturaleza, contemplan el mundo por el rabillo de sus almendrados ojos, desconfiados de su entorno y con la certeza de que serán atacados a traición.

Al contrario que sus hermanos Feryan, no encuentran en el bosque su hogar natural, sino en los áridos desiertos del continente occidental. Encuentran cobijo entre las viajeras dunas viviendo como nómadas de oasis en oasis, nunca permaneciendo demasiado tiempo en un mismo paraje. La estabilidad trae el acomodo, la distracción y el fin.

Crueles cazadores, acechan a sus presas como escorpiones de las arenas, dispuestos a clavar su venenoso aguijón sobre sus inadvertidas presas. En su caminar, aceptan la compañía de otros elfos, aunque de ánimo solitario, en pocas ocasiones prolongan la compañía. Se puede confiar en los humanos tanto como en los raigans, es preferible asaltarlos o evitarlos.

De cabellos del color del sol desde que nace hasta que muere, rojiza piel curtida por los ásperos vientos del desierto y ojos brillantes como la llama, hacen del ardid y la emboscada un arte. No es extraño que sus víctimas no lleguen siquiera a averiguar cómo ni quién fue quien acabó con sus vidas. Cuchillos, dagas, dardos, lazos, sables y lanzas, todos forman parte de su arsenal bélico habitual.

Temerosos de Alaethar, vigilan con un ojo sus espaldas y con el otro los cielos, a la espera de ser acusados de alguna falta y recibir el castigo divino.

La magia, pese a ser parte de su misma esencia, no forma parte de sus dilatadas vidas. Su mundo es ya de por sí demasiado cambiante como para fomentar aún más dichos cambios.

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