Feryans

A los elfos feryans también se los conoce como Elfos Verdes (Fir) o de la Tierra.

Orgullosos de sus fuertes vínculos con el medio natural, dejan que el resto de sus familias vecinas se peleen por la supremacía de sus falsos dominios erigidos con el dolor de la tierra que les concede el sustento.

Su hogar son los grandes bosques, haya donde estén. Pero por esto mismo son quienes más han sufrido el ataque de las huestes demoníacas. Curtidos en mil batallas, no flaquean, no dudan, defienden sus poblados hasta la muerte, empleando una caótica pero tremendamente eficaz guerra de guerrillas. Podrán retroceder un paso, dos, hasta tres, pero le costarán caros a su enemigo.

Sobrios e introvertidos de cara a los extraños, festivos y sensibles para con los suyos. No toleran a extranjeros en las tierras bajo su protección, no tendrán escrúpulos a la hora de acabar con cualquier amenaza. Los humanos, tras los demonios, representan su mayor enemigo.

De cabellos pardos, piel morena y ojos con los colores del bosque (verdes, castaños, miel), asumen desde niños que la supervivencia, tanto de sus vidas como de la de los suyos, es precaria y no pueden permitirse el menor descuido. Al recelar de la forja de metales, prefieren armas de madera (varas, hondas y piedras, cerbatanas, afiladas jabalinas y flechas). No entienden qué sentido tiene afrontar cara a cara a un enemigo, cuando pueden eliminarlo en silencio y por la espalda en una emboscada.

Conocen de la existencia de Alaethar, pero no están dispuestos a que dirija sus vidas. El culto al que ofrecen sus plegarias es a la misma tierra, madre de todos.

Practican la magia de un modo natural, pero tratando siempre de preservar el equilibrio y no afectar significativamente el medio que les rodea.

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