El mundo

Como todo escenario de fantasía, Aekhan posee sus propias peculiaridades.

Sin olvidar que Aekhan es tan sólo un continente, el único del que se tienen noticias hasta el momento.

Las aventuras de la joven semielfa Taris-sin dan comienzo en el territorio meridional del continente, en los reinos humanos enclavados al oeste, aislados en su mayor parte de los Mares del Fénix por una cordillera montañosa de traicioneras cumbres que recorre la costa. En el extremo opuesto de Aekhan, Kylanfein emprende su viaje desde las inhóspitas tierras septentrionales, gélidas y rodeadas de antiguos bosques. Bajo tierra, los hykars prosperan apartados de la luz solar y urden el entramado de sus venenosas conspiraciones.

Sin embargo, se sabe que cada vez que los raigans se han embarcado en una de sus campañas de conquista, han llegado desde el oeste, desde los arenosos parajes conocidos como el Imperio Kheng, al otro lado del paso fronterizo que delimita el Lago de la Eterna Espera. Y los elfos, una vez se vieron obligados a retroceder y abandonar los territorios conquistados en el continente, se refugiaron al sur, más allá del mar, en la enorme y salvaje isla que los vio nacer.

Tras cada relato desentrañamos un poco más los misterios que rodean el mundo de Aekhan, pero es mucho más lo que aún desconocemos.

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